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COVID-19 | LOS AVIONES DEL CIELO AZUL

Actualizado: may 21

Ayer, de nuevo, nos regañaron desde la Embajada de Rumanía a través de su Consulado porque “otra vez nos habéis puesto en una situación que no me gusta”. Que no -LE- gusta, dice.


Y no solo eso, que informamos mal, que no somos profesionales (somos bazofia) y que por tanto nos intentan dar lecciones de periodismo alegando que solo hubiéramos “tenido que llamar” para confirmar datos. Los que ellos quieren confirmar, claro. Pero vamos a confesar, somos los malos de la película. El tiempo ha juntado en territorio hostil a dos bandas: una de ellas (el poli bueno) compuesta por funcionarios dirigidos por un grupito déspota y prepotente, y la otra banda (los malos malotes) un trío de la peor condición: periodistas. Y peor aún, una calaña de pésimos periodistas que componemos IRPress a los que no nos intimidan los gritos, ni las amenazas, ni somos corruptos y –lo peor de todo- informamos en libertad. Y opinamos. Porque es nuestro deber y nuestro derecho.


Una mezcla explosiva que no gusta a quiénes están acostumbrados a que le regalen los oídos la cohorte de estómagos agradecidos que manipulan. En rumano se dice pupincuriști.

El vuelo bidireccional de la compañía “Blue Air” entre București, Madrid y Barcelona, que ha repatriado a ciudadanos españoles y rumanos por la crisis COVID-19 ha sido el motivo de regañarnos. No se nos ocurrió otra (peor) cosa anteayer que felicitar a la Embajada de España en Rumanía por cómo informaba de los detalles del primer vuelo de repatriación. Fecha, destino, horas y vuelos, info oficial, pasajes y enlaces, información eficaz, clara y concisa. Escribimos “Extraordinario el trabajo realizado por la Embajada de España en Bucarest en la crisis”, haciendo extensiva la felicitación “Para los ciudadanos españoles que permanezcan en Rumanía durante el estado de alarma Exteriores mantiene el programa #Aloja, un servicio solidario para asistir a aquellos que se encuentran bloqueados en el extranjero y permanecen a la espera de regresar a España.”. Mientras tanto, la diplomacia rumana en España sabía que dichos vuelos volverían a Bucarest y no informó previamente nada a nadie. Silencio, secretismo, administrativo.


¿En Asuntos Exteriores nos hubieran confirmado lo que ocultaba la Embajada?

Reconocemos en público nuestro error, no citamos a la Embajada de Rumanía porque en la humilde redacción aún no tenemos bola de cristal ni mucho menos nos inventamos las noticias.


La sorpresa, y la alegría, aparece esta mañana en forma de post, con vídeo incluido, en la cuenta de Facebook: “Ambasada și Oficile Consulare ale României în Spania, în colaborare cu Ministerul Afacerilor Externe/ Ministry of Foreign Affairs, Romania, Ministerul Transporturilor, Infrastructurii si Comunicatiilor România, Ministerul Afacerilor Interne, Romania și compania Blue Air (¡ufff menuda lista de medallas!) au reușit astăzi să repatrieze, prin operarea a două zboruri, de la Madrid și Barcelona, 330 de cetățeni români nerezidenți care se aflau în situații deosebite, fără posibilități reale de a continua prezența pe teritoriul Spaniei.”

Hay que dejarlo meridianamente claro: nadie lo sabia, no informaron y a nadie se lo dijerón, pero los vuelos son única y totalmente mérito de la Embajada de Rumanía en España. Que no le quede la más mínima duda a nadie. Que todos lo sepan y que todos lo valoren y que todos mundialmente les feliciten. Y que aprecien su trabajo. Y que premien su esfuerzo. Y que pulsen muchas muchísimas veces “me gusta”. Y que no haya la más mínima crítica hacia ellos. Y que les regalen los oídos con bendiciones y elogios. Y que nos callen la boca a todos los periodistas. Y que les den las gracias. Ah, y que a nadie se le ocurra opinar algo incómodo de contestar, porque solo se admiten elogios. Al que no lo haga así se le bloquea y listo el bote.





A nosotros la Embajada -cualquiera que sea su nacionalidad- nos merece el máximo honor y respeto, y los Consulados aún más, son los que día a día resuelven problemas cotidianos en países lejanos. Otra cosa bien distinta es la gente que trabaja en ellos. Desde aquí felicitamos del modo más extraordinario tanto a los rumanos que ya han conseguido regresar a Rumanía como a los españoles que ayer volvieron a casa.


Lo que no quieren entender, en este caso en la Embajada rumana, es que ningún cuerpo diplomático coloca sus méritos por encima de sus ciudadanos. Organizar vuelos para repatriar a la gente, no informar y luego “ofenderse” porque la prensa no les pone medallas, es olvidar que no hay mérito añadido ninguno: no solo es su obligación atender al ciudadano sino que precisamente para eso les pagan. Para servir a los ciudadanos, no para esperar felicitaciones.

Es curioso la publicación del vídeo de los "aviones", y la larga lista de felicitaciones internas que se hacen entre sí en él la Embajada y los ministerios, el contenido, el gran logo del titular y del final, la locución grandilocuente... al menos con todo ello demuestran que cuando tienen interés, lo hacen. Pero la pregunta es si en los últimos cuatro años ¿qué videos similares se han hecho de turismo, de cultura, de empresa, de minorías, de ayuda técnica y administrativa, de gestión, de integración…?

Mirándose el ombligo no se resuelve la situación de cientos de miles de rumanos que viven situaciones al límite en la diáspora española con la crisis del coronavirus. Ni menos aún de los que todavía necesitan urgentemente ser repatriados. Nadie duda que en la Embajada trabajen, y conocemos muchos funcionarios en los consultados que son imprescindibles y hacen una magnífica labor, pero que "recibimos miles de llamadas y nadie lo valora" es un victimismo que no tiene mérito. El esfuerzo y el trabajo está incluido en el sueldo de cada diplomático, igual que el médico, el fontanero, el autónomo, el barrendero o el artista. El virus nos infecta a tod@s por igual.


Desde que comenzó la crisis COVID-19 llevamos semanas haciendo corresponsalías para medios de comunicación rumanos, y hoy un colega de televisión en Cluj-Napoca nos ha hecho un curioso comentario con un matiz en el que no habíamos reparado. El mensaje de la Embajada de España en Rumanía se despide con “¡Feliz regreso a España! #EsteVirusLoParamosUnidosmientras que el mensaje de autobombo de la Embajada de Rumanía en España dice “Las dos aeronaves, en las rutas Bucarest - Madrid y Bucarest - Barcelona, también permitieron la repatriación de 41 ciudadanos españoles". Primero yo, luego yo, y por último el ciudadano rumano.

Decía el poeta que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio.




Imagen: captura de pantalla vídeo

Recursos: Facebook

P. Aguirre / A. Gabilondo | IRPress©



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