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Ana Blandiana | "La poesía rumana va bien; el país va mal"


No hay dudas. Es una de las grandes figuras literarias de las letras rumanas. En los ochenta muchos enarbolaban sus poemas como estandarte de la lucha intelectual contra la dictadura de Ceaușescu.


Ana Blandiana. Poetisa. Ejerciendo como embajadora de cultura en la 77ª edición de la Feria del Libro de Madrid hablamos con ella sobre el significado de la poesía, sobre el pasado y el presente de las letras rumanas y, especialmente, de su trayectoria de vida. Sin que en ningún momento perdiera su maravillosa sonrisa.


Su presencia y su naturaleza es suave y romántica, contemplativa y visionaria, y en su poesía alcanza el lirismo de las esencias cultivando un tono sincero y espontáneo de inflexiones metafísicas. Su poética, basada en el sentimiento trágico de la existencia, se perfila como un arte que revela a la vez que esconde los significados de las cosas. La poesía de Ana Blandiana nació en una época en la que, como la poetisa dice, “ser libre es más difícil que no serlo, en un tiempo, en el que, paradójicamente, la libertad de la palabra disminuye la importancia de la palabra”. La suya es poesía pura y tan intensa que alcanza un poder subversivo. Poesía de gala.


Ana Blandiana | Feria Internacional del Libro, Madrid 2018

IB/ En una historia de vida tan dura ¿la poesía le ayuda a sonreír?

Ana/ La poesía es amor. Es el arma principal contra el odio, y el comunismo es dolor en sí mismo. Mi historia vital tiene muchos momentos de tristeza y de lucha, y la realidad es que a través de la poesía he logrado eludir, escaparme, de situaciones terribles. Ha sido mi refugio y mi bandera porque el lenguaje de la poesía por encima de otros géneros literarios es la metáfora del sentimiento. Cientos de veces escribiendo he sonreído mirando el papel donde escribía, temblando con la palabra. Si, me ayuda a sonreír, y a vivir.

IB/ En 1996 el presidente Constantinescu le preguntó ¿Qué quieres que te dé? y usted renunció a un Ministerio. ¿No se puede luchar desde la política?

Ana/ Se puede, pero no en mi caso. No se puede comparar la literatura con la política y menos todavía en aquella época. La poesía inunda mi vida aunque no quiera, y la política ni quiero que esté en mi ni creo hubiera sido del todo imparcial ejerciéndola. Siempre he querido conectar con el mayor número de personas, con su sensibilidad y su conciencia, y de haber sido política solo hubiera podido conectar con élites minoritarias o intelectuales. La mejor lucha es la propia existencia, la capacidad de reconstruir la memoria, la resistencia moral y estética que otorga la poesía. La lucha a través de la cultura es mucho más necesaria que a través de la política. Y más duradera.


Fundadora del centro de investigación “Memorial de las Víctimas del Comunismo y de la Resistencia” en Sighet, es considerado el tercer museo de la conciencia europea después de Auschwitz y el memorial de Normandía

IB/ Junto a otros escritores forma parte de un grupo que concibieron su vocación literaria como una forma de resistencia moral frente a la dictadura comunista de Ceaușescu. Alguien llego a decir “combatir las balas con los poemas”…

Ana/ La poesía significa amor. Lo que ha pasado significa odio. En ese sentido la poesía es el arma principal contra el odio. El comunismo genera odio de clase y esa es su fórmula oficial. Pávlik Morózov, el niño de la Unión Soviética convertido en héroe, y su imagen en multitud de esculturas comunistas por el hecho de haber denunciado a su padre y su abuelo por robar unos granos de trigo para poder comer… No hay balas ni poemas que superen a la cultura del odio. Es mejor perdonar, pero nunca olvidarlo.



IB/ Fundó y presidió la Alianza Cívica, una organización independiente que luchó por la democracia e hizo posible la entrada de Rumanía en la UE. ¿Cómo cree que ha evolucionado la literatura rumana desde la caída del comunismo?

Ana/ Te cuento una anécdota. Desde las cárceles comunistas un poeta escribía, otra persona lo memorizaba, se lo pasaba a un tercero que sabía código Morse y golpeando las cañerías las palabras llegaban al exterior donde si bien en la mayor parte de los casos no podían imprimirse, si al menos, los textos se conocían. No es ninguna leyenda, es una realidad histórica que te cuento en primera persona. Desde el punto de vista literario, desde la caída del comunismo en Rumanía es un milagro que los jóvenes sigan escribiendo porque además la sociedad capitalista no es tampoco el ideal para la literatura. Te lo resumo: la poesía va bien, el país va mal.



No soy escritora, soy poetisa.

Otilia Valeria Coman, Ana Blandiana, nació en Timisoara en 1942.


Su padre fue comandante del Ejército rumano durante la Segunda Guerra Mundial, y al finalizar la contienda se ordenó sacerdote en la catedral ortodoxa de Oradea y profesor de instituto; acusado de conspirar contra el estado, fue condenado a varios años de cárcel y liberado tras seis de prisión, muriendo poco después de salir. Su madre nació en una aldea transilvana llamada Blandiana, de donde la autora tomaría su nombre literario.


Ya como Ana Blandiana, en 1959 una revista publica su primer poema, pero al poco sería denunciada y se prohibiría oficialmente que «la hija de un enemigo del pueblo» volviera a publicar en Rumanía. Se le negó el derecho a estudiar en la Universidad.


Su primer libro de poemas Persoana întâia plural (Primera persona del plural) aparece en 1964 y es el inicio de una fértil carrera literaria que llega hasta el presente pero que alcanzaría en 1982, con la concesión del prestigioso Premio Herder de la Universidad de Viena, uno de sus momentos más relevantes.


Desde muy joven, tanto la poesía como su trabajo periodístico han tenido gran repercusión fuera de su país. Proyectos de pasado, publicado en 1982, tras la concesión del Premio Herder, forma parte de una amplia obra en la que conviven la poesía (también para niños), ensayos y una corta pero interesantísima producción narrativa.


Es autora de más de treinta libros y su obra se ha traducido a 24 idiomas. Es presidenta de honor del PEN de Rumania, miembro de la Academia Europea de Poesía, de la Academia de Poesía Mallarmé y de la Academia Mundial de Poesía de Unesco.


Dama de la Legión de Honor


En reconocimiento por su contribución a la cultura Europea y su lucha por los derechos humanos, Blandiana está condecorada con la más alta distinción de la República Francesa, Chévalier de la Légion d’Honneur (2009): el Departamento de Estado de EE.UU le otorgó el Romanian Women of Courage Award y el Rey Mihai de Romania la condecoración “Nihil Sine Deo” (2014). Ciudadana de Honor de cuatro ciudades rumanas: Sighet, Botoșani, Timișoara y Oradea. Es Doctora Honoris Causa por la Universitatea de Vest, Timișoara (2014) y Babeș-Bolyai, Cluj (2015), Dunărea de Jos, Galați (2016).

Desde 2012, en Brăila se celebra anualmente el “Festival Nacional de Poesía Ana Blandiana de Creación e Interpretación para alumnos de Instituto” (FAB).


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