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Dosier: las mafias rumanas de la madera

Greenpeace Ro ha creado una campaña con brujas que lanzan hechizos para detener la tala ilegal en Rumanía.


Seis (6) hectáreas de madera desaparecen cada hora en Rumanía debido a la tala ilegal y la tala legal. De hecho, por cada árbol cortado legalmente otro es talado de manera ilegal. Anualmente, Rumanía está perdiendo 20 millones de metros cúbicos de madera, lo que se traduce en un perjuicio de 5.000 millones de euros, sin contar las consecuencias sociales y ecológicas en la crisis del cambio climático.


La indiferencia de las autoridades respecto a la tala ilegal roza máximos en Rumanía. Como todo esfuerzo es poco para parar esta masacre medio ambiental, Greenpeace ha creado una campaña para dar un toque de atención a las administraciones en un intento porque estas acciones contra la preservación del Medio Ambiente se terminen en el país con la mayor superficie de bosques vírgenes y primarios de la UE fuera de Escandinavia.



No son activistas, ni artistas, ni celebrities los que se ponen frente a la cámara en la campaña 'Maldición por el bien', en esta ocasión la organización ha contado con unas protagonistas muy especiales: brujas rumanas. Irina Primavera es una de ellas.


"Desafortunadamente, todo el trabajo de Greenpeace Rumania de los últimos años para proteger los bosques seculares no fue apoyado por las autoridades locales, incluso tuvimos que lidiar con la extrema falta de competencias y responsabilidad. Con esta campaña que estamos lanzando es otra forma de movilizar a los rumanos supersticiosos para proteger los bosques y exigir a las autoridades la implementación inmediata de un sistema de seguimiento funcional y transparente. Estamos juntos en esto, ya sea con magia, yendo a la policía para presentar quejas oficiales si sospechamos de tala ilegal o si participamos en eventos públicos dedicados a la causa", han declarado representantes de Greenpeace.


Con la campaña 'Curse for good', Greenpeace Rumanía tiene como objetivo presionar al Ministerio de Aguas y Bosques para que cambie urgentemente el sistema de rastreo de madera que representa la solución tecnológica del siglo XXI para monitorear y rastrear automáticamente los bosques rumanos.



Dos guardabosques rumanos asesinados


La mitad de los bosques más antiguos de Europa se encuentran en Rumania, un paraíso natural que se conserva casi virgen, y gracias a eso se preserva un ecosistema en el que viven osos, linces o gatos monteses, entre otros animales en peligro de extinción. Pero desde hace años, también es un lugar peligroso para trabajar.


En apenas un mes han muerto dos guardabosques, un número que aumenta hasta seis si se tienen en cuenta las muertes violentas en los últimos años relacionadas con quienes se encargan de proteger los bosques. Y todo tiene que ver con las mafias de la madera, organizaciones sin escrúpulos que están dispuestas a todo con tal de robar ese preciado botín.


La última víctima ha sido Liviu Pop, padre de tres hijos y que respondió a un aviso denunciando una tala ilegal de árboles. Después de que sus compañeros se preocuparan de que no regresara comenzó su búsqueda: apareció en Maramureș con un disparo mortal. No hay ningún sospechoso.


Las mafias de la madera usan la violencia que sea necesaria para fortalecer su lucrativo negocio, mientras las autoridades se ponen de perfil.


La muerte de Pop es la segunda en apenas un mes después de la de Raducu Gorcioaia, otro guardabosques que apareció muerto en Pașcani. Fue encontrado en su propio coche con una herida de hacha en la cabeza, muy cerca de una explotación de madera ilegal. Hay tres sospechosos del asesinato, dos de ellos menores de edad.


Pero si hay alguien que conoce la peligrosidad de esas mafias es Gabriel Paun, jefe de la ONG Agente Verde, que trabaja por el medio ambiente. Lleva décadas luchando para proteger los bosques rumanos por eso "la mafia del bosque ha intentado matarme varias veces. Estamos profundamente preocupados de que los guardabosques y activistas como nosotros sean asesinados mientras investigan la tala ilegal en Rumania".


Paun recuerda el momento en el que salvó su vida de milagro: "Hace cuatro años estaba investigando cerca del Parque Nacional Retezat y un grupo de matones me atacó e intentó matarme. Me rompieron las costillas, la cabeza y la mano antes de que pudiera escapar corriendo". El proceso judicial ha durado años y por fin este mes los sospechosos serán juzgados: "Pero todo este tiempo fueron libres y temí por mi vida".


El gobierno rumano no aporta medios para luchar contra las mafias y la justicia es demasiado lenta para que su trabajo dé resultados.


La tala, tanto legal como ilegal, está deforestando Rumanía, pero las denuncias de las ONG apenas tienen eco. El gobierno rumano mira de reojo lo que sucede, pero no termina de actuar y la madera que se extrae de sus milenarios bosques termina en cualquier lugar del mundo, convertida en papel, muebles de diseño o material para la construcción que los clientes adquieren sin tener ninguna idea de su origen.


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