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Sr. Iohannis ¿Por qué no acudió al debate electoral en Madrid?

Es la pregunta que hace pocos días le hizo un periodista al candidato a la presidencia en una rueda de prensa en Bucarest.


Organizado por Ibero Roman, una semana antes de celebrarse la primera vuelta de las elecciones se convocó un debate electoral con los cinco principales partidos políticos rumanos. La intención era clara: exponer y debatir programas electorales –dialogar y convencer- frente a la audiencia de millones de ciudadanos de la diáspora. Madrid era la ciudad elegida para el debate. Prensa, televisión y votantes estaban preparados, pero el encuentro no se pudo celebrar por la ausencia excusada de dos de los cinco candidatos.


Ahora llega la segunda ronda de votaciones. Klaus Iohannis y Viorica Dăncilă son ya las únicas dos opciones. Con un mensaje anticorrupción y de hombre de Estado, el conservador Iohannis busca este domingo su reelección como presidente de Rumanía frente a la ex primera ministra socialdemócrata Dăncilă, que acusa a su rival de planear recortes de salarios y políticas de austeridad.


No hay encuestas de intención de voto para esta segunda vuelta, pero Iohannis es el favorito tras el 37,8 % de votos que sacó en la primera ronda de hace dos semanas, 15 puntos más que Dăncilă, y además cuenta con el respaldo del liberal Dan Barna, que fue tercero con el 15 %, y comparte con el actual presidente el discurso reformista y hostil al Partido Social Demócrata (PSD) de Dăncilă. Ese apoyo puede dar al PNL buena parte del voto de los jóvenes urbanos formados en las ciudades y de los rumanos que viven en la diáspora. El mejor ejemplo de ello es el esfuerzo del voluntariado del USR PLUS en España que ha convertido a Barna en la segunda fuerza política mas votada en territorio español.



Una campaña floja carente de interés


"Ha sido la campaña más floja de los últimos años porque la diferencia entre los candidatos es muy grande", ha declarado el analista Radu Carp, que destaca que Iohannis "será el primer candidato de centro-derecha en ser reelegido sin problemas". Según Carp, el éxito de Iohannis radica en haber conseguido "extender el espectro del electorado reformista de centro-derecha" que le apoya más allá del Partido Nacional Liberal por el que se presenta.


Dăncilă en cambio llega a las urnas al frente de un PSD en horas bajas después de que su Gobierno fuera destituido por una moción de censura el pasado 10 de octubre. Terminaron así casi tres años de ejercicio marcados por una serie de reformas judiciales que la Unión Europea denunció como un retroceso en la lucha contra la corrupción y un ataque a la independencia judicial para favorecer a políticos corruptos del PSD. Esos cambios fueron contestados con las manifestaciones más multitudinarias desde la caída de la dictadura comunista en 1989.

El Gobierno de Dăncilă ha sido sustituido por un Ejecutivo en minoría del PNL, que tiene ante sí apenas un año de legislatura hasta las elecciones generales previstas para 2020.

A la falta de interés de la campaña por los cansados electores rumanos ha contribuido la negativa de Iohannis a participar en el debate que le pedía Dăncilă entre ellos dos, igual que ocurrió en la cita de Madrid. El presidente, un orador rígido que no ha concedido entrevistas durante los cinco años de su primer mandato, se ha limitado a reunirse con simpatizantes del PNL, y organizó el pasado martes un encuentro con un grupo seleccionado de periodistas y académicos que su equipo insistió en intentar convencer que era un "debate". "Vimos un debate al estilo Putin", dice Ana Maria Luca, analista del laboratorio de ideas Global Focus, que destaca la flacidez de las preguntas que se le formularon a Iohannis.


Cartel - convocatoria debate electoral en Madrid, España, 03 noviembre 2019

“Una Rumanía normal” y europeísta: el equilibrio fiscal


Pese a que las atribuciones ejecutivas del jefe del Estado rumano se limitan a la representación exterior y las cuestiones de seguridad nacional, los dos candidatos han esbozado las líneas maestras de una agenda política que solo podrán desarrollar si cuentan con un Gobierno afín. Bajo el lema "Por una Rumanía normal", Iohannis se ha comprometido a reparar los daños que, afirma, ha causado a la Administración publica el nepotismo y la corrupción de la que acusa al PSD.


También promete revertir los cambios legales impulsados por el PSD que redujeron las penas y los plazos de prescripción de algunos delitos de corrupción. En el plano económico, Iohannis apuesta por crear un clima favorable a los inversores y aboga por la contención fiscal para controlar el déficit público.


Pese a acusar al PSD de haber ocultado la magnitud del déficit, Iohannis afirma que no bajará el sueldo mínimo, los salarios públicos y las pensiones que subieron los Gobiernos del Partido Social Demócrata. Además, quiere restaurar la dañada imagen de Rumanía ante la UE y sus socios occidentales.

En contra de la austeridad


Por su parte, Viorica Dăncilă reivindica el crecimiento económico que el país ha registrado bajo su Gobierno, así como las subidas de sueldos y pensiones que han espoleado ese desarrollo, a expensas del déficit público en un escenario de creciente inflación sobre el que han alertado el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea. Dăncilă ha recriminado a Iohannis no tener programa propio más allá de su oposición al PSD, alegando además que es un partido creado por antiguos dirigentes comunistas.


La candidata socialdemócrata acusa a Iohannis de despreciar al electorado del PSD -proveniente de las zonas más pobres y que se nutre de muchos jubilados- crear división social al descalificar a su partido, y advierte que Iohannis y el Gobierno del PNL recortarán sueldos y pensiones, asegurando que no aceptará "una política de austeridad”.


La gente va a votar a Iohannis porque quieren un presidente que les represente con garantías en los foros internacionales, y el riesgo de que Dancila cometa errores es mayor que el riesgo de que los cometa Iohannis", afirma Ana Maria Luca.

Luchar contra la abstención


Más de 18,2 millones de rumanos están llamados a las urnas el próximo domingo 24 de noviembre, y varios millones más comienzan hoy el proceso de voto desde los países en los que viven tras haber emigrado en los últimos años.


Aunque con el 47,66 %, la participación en la primera vuelta fue la más baja desde la instauración de la democracia en 1989, y en España el porcentaje se sitúo cercano a un paupérrimo 10 %, los rumanos que votaron desde el extranjero marcaron un récord que favoreció al centro-derecha. Entre promesas de anticorrupción y miedo a la austeridad, el lunes de la semana que viene habemus Presidente.



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