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Lo que muchos piensan y nadie dice

Editorial | el coronavirus rumañol


Arte, cultura, deporte, economía, negocios, relaciones bilaterales, servicio al ciudadano, turismo, etc., son tantos y tantos los temas que una Embajada puede difundir a diario que resultaría aburrido hacer la relación completa. Aburrido para la mayoría pero no para la Embajada de Rumanía en España que debería tomar ya una decisión: o disponer de una vez por todas de un Director de Comunicación y tener criterio sobre lo que hace y dice en público, o al menos dejar de ofender y mostrar su indiferencia a los ciudadanos que representa y al país dónde está.


Que para la Ambasada României în Spania un turista alemán, asintomático, pasando la cuarentena en un hospital de la isla canaria de La Gomera, sea la “noticia” más importante para la diáspora rumana en España desde hace tres días habla por sí solo del nivel de Comunicación del que disponen los funcionarios diplomáticos. ¿Se pretende causar alarma social, ganar protagonismo o desviar la atención hacía temas realmente importantes?


El coronavirus detectado en China es obviamente sinónimo de preocupación sanitaria en todo el mundo y tanto su evolución como especialmente el control de su expansión es un tema que concierne a las autoridades sanitarias europeas, españolas, rumanas y a las del resto de países de los cinco continentes, aunque solo fuera un turista en un hotel, pero el hecho de que la Embajada rumana en Madrid sea la única que “alerta” a los ciudadanos sobre este tema demuestra –una vez más- la absoluta incapacidad de informar a la diáspora en territorio español de temas y asuntos relevantes en la vida diaria de sus ciudadanos.


Y es que Facebook, una red social, es el único modo que tiene la Embajada para comunicarse. No dispone de control organizado sobre la comunicación ni rigor alguno para coordinarse con sus propios consulados repartidos por el país; como se dice vulgarmente en España “cada uno a su bola”. No se abordan temas de interés, no se emiten notas de prensa ni comunicados (salvo excepciones), no se conceden entrevistas a medios españoles, no existen contenidos originales ni redacciones adaptadas, se copian imágenes y fotografías con derechos de autor, y lo que es peor aún, Facebook es siempre el medio exclusivo para mostrar fiestas, selfies, eventos y postureos fatuos que más parecen a una revista de cotilleo que a un organismo oficial del Gobierno de Rumanía.


Foto del muro: “Rapsodiei române nr.1 a lui George Enescu interpretată de membrii Cvartetului Enescu pe instrumentele Stradivarius care aparţin Casei Regale a Spania, în Salonul Coloanelor din Palatul Regal din Madrid, cu ocazia finalului Președinției României la Consiliul UE”.


Hoy el supuesto viruschino del “turista alemán” colma el vaso. Son muchos los ejemplos de la indiferencia y el desprecio comunicacional que la administración rumana tiene hacia la diáspora española, y si bien no es momento de entrar en detalle si cabe destacar dos ejemplos históricos para que cada uno juzgue con su criterio personal:


La foto muestra la fiesta privada que con motivo del fin de la Presidencia de Rumanía en el Consejo de la Unión Europea se celebró en el Palacio Real de Madrid. Con cientos de miles de rumanos y rumanas en España trabajando duro cada día, aportando, luchando, cotizando, contando cada leu que se envía y cada euro que se intenta ahorrar, la Embajada optó por una fiesta privada con Stradivarius prestados, en el marco incomparable del Palacio Real de Madrid y con un reducido número de personas. Sin prensa, sin difusión y sin público rumano que, de haberlo sabido, se hubiera sentido orgulloso de celebrar ese evento de su país. Olé!.


Esta otra “noticia” no merece la pena ni comentarla, solo leerla.

Como añadido informativo con motivo del Orgullo gay en Madrid, literal: “Recordamos a todos los ciudadanos rumanos que el nivel "alto" de alerta antiterrorista todavía está activo en España y recomendamos tomar todas las precauciones necesarias.” Ofensivo, patético, increíble. Nos llegaron en su día decenas de comentarios que es preferible omitir.



¿Alguien puede imaginar que cualquier país del mundo a través de su Embajada en Bucarest al informar sobre un evento en Rumanía recuerde que el país tiene epidemia de peste porcina? ¿O el nivel más alto de corrupción de Europa? ¿O que es el principal generador de trata de personas?

Esa falta de información y desinterés, o mejor dicho, esa desinformación malintencionada, es conocida y criticada desde hace tiempo por el gobierno de Bucarest, es comentada y muy mal aceptada por muchos medios españoles, y salvo el grupo nacional de seguidores zombies pupincuriști que obedecen al megusta para intentar quedar bien, para el resto de toda la comunidad rumana en España el resultado de quedar al margen de la información genera desilusión, abandono, desinterés por lo rumano. Qué pena.


Ah, por cierto, dos cosas: al margen del turista alemán de La Gomera, en el Hospital Gómez Ulla de Madrid hay 21 repatriados españoles llegados el sábado desde China que están en cuarentena por el coronavirus a los que ha habido que habilitarles un gimnasio, juegos de ajedrez, cocacolas y cartas, y por otra parte un aviso para todos aquellos que deseen comentar algo crítico o contrario al pensamiento del community manager (aunque sea con educación y elegancia) en la página de Facebook de la Ambasada en el Reino de España: primero lo censuran, eliminan el comentario y, por último, te borran de su lista. El mismo protocolo de actuación de los adolescentes y del régimen de Ceaușescu: o pones lo que les gusta o te eliminan.


Foto portada: imagen real tomada después de una manifestación celebrada en la Avenida de Alfonso XIII, Madrid, 2019.

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