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Roxana Popa: historia de una superación


Roxana Daniela Popa Nedelcu (nacida en Constanza el 2 de junio de 1997) es una gimnasta artística de origen rumano que ha representado a España en todas sus competiciones internacionales. Desde muy niña Popa se inició en Rumanía en la gimnasia donde hay una larga tradición en este deporte; hoy entrena en Los Cantos Alcorcón en Madrid y encabeza la selección nacional. Habla rumano, español e inglés.


Popa emigró a España con su familia cuando tenía seis años. Compitió en los campeonatos nacionales de 2008 y a pesar de ganar no pudo alcanzar el podio ya que todavía no tenía su ciudadanía española. Cuando finalmente fue autorizada a competir por España, se sometió a un entrenamiento de lesiones en el codo en barras asimétricas, lo que requirió cirugía y rehabilitación intensiva, dejándola fuera de competencia durante unos años.


"El deseo se transforma en dedicación. La dedicación se transforma en poder"

El lema que guía la vida de Roxana Popa explica en gran parte la razón que sea uno de esos casos excepcionales que suelen darse, de tarde en tarde, en el mundo del deporte. Hace apenas ocho meses se ganaba la vida como profesora de baile. Al tiempo ejercía de monitora con niñas pequeñas en su club, Los Cantos Alcorcón. Su carrera como gimnasta parecía solo un borroso recuerdo. Ahora protagoniza un retorno prodigioso a la élite, que difícilmente podía imaginar. El pasado domingo estuvo en una de las finales por aparatos del Campeonato Mundial de gimnasia en Stuttgart, de poder a poder contra el fenómeno Simone Biles, y se ha convertido en una de las ocho mejores del mundo en la especialidad de suelo, después de ayudar al equipo español a asegurar una plaza para los Juegos de Tokio del próximo verano.


“Estos días cuando estoy en la competición y tengo que estar centrada, lo llevo con normalidad, pero si lo pienso un poco, siento que es una locura. Me digo: ‘ostras, espérate, ¡qué acaba de pasar’!




“No podía ni atarme las zapatillas”

El Mundial de Gimnasia Artística en Stuttgart pasará a la historia por la medalla número 25 de la legendaria gimnasta estadounidense Simone Biles, pero también por el gran éxito de España, con la doble clasificación de sus conjuntos masculino y femenino para Tokio y el éxito de Roxana Popa, sexta en la final de suelo.


La gimnasta rumañola obtuvo una nota de 13,800, después de superar un auténtico calvario en forma de lesiones de rodilla y de codo (hasta tres operaciones) que le obligaron a dejar temporalmente la gimnasia y la pusieron al borde de la retirada definitiva. En sólo tres meses, Popa fue capaz de cerrar la preparación y pelear contra las mejores del mundo.


Camino hasta el Mundial: "Estamos muy contentos por el resultado, hay que seguir trabajando igualmente. Hace tres meses comencé a competir sin intención alguna, tenía el aparato puesto y para ayudar al club. De repente comencé a mejorar y a sentirme con buenas sensaciones en el Campeonato de España hasta llegar a una final del Mundial de Stuttgart"


Al borde de la retirada: "Ha sido un camino difícil. No podía correr mucho en un inicio, no sólo en la gimnasia sino también en mi rutina diaria: bajar a pasear al perro, bajar las escaleras... No podía hacer eso porque se me iba la rodilla. Conseguir esto en tan poco tiempo es algo increíble, han sido dos meses de hacer gimnasia por diversión a hacer gimnasia de élite".


Superación: "Ha ido a la par la superación física y psicológica. He necesitado tener una persona detrás mía, que era Raquel Cruz, que me animaba y me hacía confiar en que todo podía ir bien".


“Roxana respira gimnasia. Está en su ADN. Y es muy terca, una cabezona. Después de vivir un rosario de despropósitos, es asombroso lo que ha conseguido”, admite admirada la seleccionadora nacional Lucía Guisado para poner el acento en la pasión que ha empujado a Roxana a cumplir sus objetivos. El siguiente ¡Tokio 2020!.





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