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Rumanía asume por primera vez la presidencia de la Unión Europea

¿Está preparada Rumanía para ejercer la presidencia semestral de la UE?


El Gobierno de Rumanía asume desde el 01 de enero la presidencia rotatoria de la Unión Europea (UE), un semestre marcado por la histórica salida del Reino Unido de la Unión, la aprobación del próximo presupuesto comunitario con la reforma de la eurozona y las elecciones europeas de mayo.


"Es un momento simbólico para Rumanía y nos alegramos de asumir esta presidencia tomando el relevo de un socio tan serio y bueno como es Austria", declaró el presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, al recoger el testigo de su homólogo austríaco en un acto oficial hace unos días. Aún así lo que no ha evitado es ocultar sus propias dudas: "Mi opinión es que no estamos preparados para algo así”, ha confesado en varias ocasiones durante las últimas semanas.


Rumanía preside el Consejo de la Unión Europea por primera vez desde su entrada en 2007 y las tensiones políticas en el país han llevado a un enfrentamiento entre el jefe del Estado y el Gobierno sobre el cargo. El conservador Iohannis acusa al Ejecutivo de centroizquierda dirigido por Viorica Dăncilă de no estar preparado para la tarea tras la dimisión del ministro de Asuntos Europeos, Victor Negrescu.


Pero el principal punto de fricción entre Bruselas y Bucarest es la nueva ley de amnistía presentada por el Partido Social Demócrata (PSD), que lidera la coalición de Gobierno, y que beneficiaría a miles de personas condenadas por corrupción.

“Nos sentimos discriminados por la UE”

Las críticas desde Bruselas y las de los partidos de la oposición rumana avivan la tensión con el Gobierno rumano, que a su vez acusa a Bruselas de discriminar a Bucarest por mantener la vigilancia sobre la corrupción y la justicia en el país en la víspera de su presidencia. "Rumanía no aceptará ser tratado como un país de segunda clase", ha llegado a decir Liviu Dragnea, el presidente del PSD y auténtico hombre fuerte del Gobierno.

Dragnea está inhabilitado para ejercer el cargo de primer ministro por una condena de fraude electoral y está pendiente de que se resuelva un recurso sobre otra sentencia condenatoria por abuso de poder. De aprobarse la ley de amnistía, el socialdemócrata podría asumir el cargo.


De hecho, el Ejecutivo rumano ha salido airoso de dos votos de confianza impulsados por los partidos en la oposición, que critican que su "prioridad pasa porque los delincuentes salgan de prisión". Sin embargo, la primera ministra y estrecha colaboradora de Dragnea se niega a dimitir y ha prometido "una Rumanía digna donde los rumanos sean tratados con respeto". Dragnea, por su parte, reitera que “hay otros países en el club comunitario que son mucho más corruptos", pero no reciben críticas desde Bruselas.



El mayor reto del semestre: el Brexit


La llegada de Rumanía a la Presidencia del Consejo coincide con la recta final del Brexit, un trimestre marcado por la incertidumbre política en Londres. Reino Unido abandonará la Unión Europea el próximo 29 de marzo y, por el momento, la primera ministra, Theresa May, no tiene garantizado el apoyo del Parlamento para el acuerdo de divorcio pactado en noviembre con Bruselas.


La UE despidió 2018 con las miradas puestas en la situación política en Londres, que podría dirigirse a un divorcio sin acuerdo, por lo que las dos partes han priorizado los planes de contingencia para este escenario, aunque Bruselas prefiere evitar este escenario. El propio Iohannis reiteró su deseo de "cerrar de una manera este proceso durante nuestra presidencia" en el traspaso de poderes de turno.


Asimismo, en mayo, aún bajo la presidencia rumana, se celebrarán elecciones al Parlamento Europeo, quizás las más trascendentales en décadas para el futuro de la Unión Europea.


Un país aún pobre, pero de gran crecimiento


Rumanía es el tercer país con la renta más baja del club comunitario y el único del Este de Europa que vivió hace tres décadas una violenta revolución que puso fin a cuatro décadas de comunismo. Con casi 20 millones de habitantes, es el país más grande de los Balcanes Occidentales y una vez superada la crisis financiera de 2008, para lo que necesitó ayuda del Fondo Monetario Internacional, ahora es uno de los países con mayor crecimiento en Europa.


El año pasado, el crecimiento económico rumano fue del 7 %, con una tasa de desempleo del 4 %, lo que ha causado en ciertas regiones del país una notable escasez de mano de obra, acompañado por fuertes subidas salariales.


Pese a estos buenos datos macroeconómicos, Rumanía sigue siendo un país pobre, con una renta per cápita de unos 10.000 euros en 2017, un 40 % inferior a la media comunitaria, solo por delante de Croacia y Bulgaria. Así, la salida masiva de rumanos a Europa occidental, sobre todo a Italia, España, Alemania, Austria y el Reino Unido, continúa preocupando a las autoridades.